
No eres solo una historia. Eres muchas; una trama tejida por partes de ti que aprendieron a sobrevivir… y otras que están listas para evolucionar.
A lo largo de tu vida has sido muchas cosas:
El Guerrero que se defendía con rabia.
La Salvadora que se entregaba por todos.
El Huérfano que aprendió a no necesitar a nadie.
La Sacerdotisa que se elevaba para no encarnar.
El Bufón que usaba el humor para no mostrar su herida.
El Perfeccionista que se exigía hasta romperse.
La Víctima que no asumía su poder.
El Saboteador que se frenaba justo antes de lograrlo.
La Niña Buena que vivía para complacer.
Y durante un tiempo… te ha servido cada máscara, cada papel, pues te ha salvado, te ha sostenido.
Pero no es tu destino quedarte en una sola forma.
Has venido a recordarte en todas tus formas posibles.
Y eso implica dejar morir lo que una vez te protegió… porque ahora te limita.
No hay rito más brutal que soltar lo que una vez te salvó.
Porque no se trata de “sanar bonito”.
Ni de entenderlo todo desde la cabeza.
Ni de correr al siguiente retiro para no sentir.
Se trata de reconocer el arquetipo que te habita y preguntarte:
¿Sigo eligiendo esto… o solo lo estoy repitiendo?
Y si duele dejarlo ir… es porque alguna parte de ti sigue creyendo que, sin ese arquetipo, no eres nadie.
Pero lo sabes.
Sabes quién eres cuando dejas de pactar con tu miedo.
Sabes que el fuego nunca vino a destruirte: vino a revelarte.
Y sí, si te sientes raro, incómodo, en tierra de nadie…
¡Felicidades!
Estás mudando de piel.
Y eso no se avisa.
Se atraviesa.
Pero antes de continuar, te preguntarás:
¿Qué es un arquetipo?
Es una energía interna. Una forma de ver el mundo.
Un patrón que repites sin darte cuenta, porque está profundamente grabado en tu historia, tu herida… y tu alma.
Y no, no eres un solo arquetipo.
Eres muchos, que se activan según el momento de tu vida.
Pero algunos se cronifican. Se vuelven máscara. Te atrapan.
Porque lo que hoy te protege… mañana puede ser lo que te limite.
Por eso nace esta serie:
Para reconocer los arquetipos que ya no nos sirven
y dar lugar a los que quieren nacer.
¿Qué significa “estar en sombra” y “estar en poder”?
Cada arquetipo tiene dos versiones:
• La herida (cuando actúa desde el miedo, la carencia, el pasado no sanado)
• Y la integrada (cuando actúa desde la conciencia, el propósito, la elección)
Ejemplo:
• El Guerrero Herido pelea por todo, vive a la defensiva.
• El Guerrero Consciente elige sus batallas, dirige su fuego.
No se trata de eliminar a uno y quedarte solo con el otro.
Se trata de trascender, de hacer el viaje interno que convierte la sombra en poder.
¿Por qué es importante mirar estos arquetipos?
Porque muchas de nuestras decisiones, vínculos y emociones están guiadas por estos patrones invisibles.
Y lo que no se ve… se repite.
Reconocer al arquetipo es el primer paso para dejar de actuar en automático.
Es decirte:
“Ah, esto no soy yo. Es una parte de mí… que ahora puedo elegir soltar, transformar o integrar.”
Los arquetipos que vamos a explorar
(aunque hay muchos más)
En esta serie, haremos foco en algunos de los más comunes en procesos de despertar y transformación personal:
Arquetipos Heridos:
• El Guerrero Herido: lucha con todo… hasta cuando no hay guerra. Vive a la defensiva.
• La Salvadora Exhausta: da sin medida, para sentirse merecedora.
• El Huérfano: no confía en nadie. Solo se tiene a sí mismo. Pero eso ya no basta.
• La Sacerdotisa Desencarnada: sabe mucho, pero no baja al cuerpo. Habita el cielo, evita la tierra.
• El Bufón Trágico: hace reír, pero por dentro grita.
• La Reina Controladora: necesita tenerlo todo bajo control… porque teme perder el trono.
• El Mártir: sufre para que lo vean. Siente que no vale si no se sacrifica.
• El Perfeccionista Rígido: se exige tanto que se rompe. Nunca siente que es suficiente.
• La Víctima Pasiva: culpa al mundo de su dolor, pero no asume su parte.
• El Saboteador Interno: cuando todo va bien, inconscientemente lo arruina.
• La Niña Buena: vive para agradar, aunque eso signifique negarse a sí misma.
Arquetipos Integrados (en poder):
• El Guerrero Consciente: lucha solo por lo que vale la pena. Tiene dirección.
• La Sanadora: acompaña sin vaciarse. Escucha sin absorber.
• El Vidente: ve más allá del caos, sin necesidad de entenderlo todo.
• La Creadora: transforma su herida en obra. En legado. En belleza feroz.
• El Amante Presente: toca sin poseer. Ama sin perderse.
• La Reina Soberana: lidera desde su centro, no desde el miedo.
• El Alquimista: convierte la sombra en conciencia, el pasado en poder.
• El Perfeccionista Consciente: busca la excelencia sin anularse. Se permite ser humano.
• La Víctima Despierta: transforma el dolor en fuerza. Asume su historia con coraje.
• El Saboteador Redimido: detecta sus trampas internas y elige avanzar.
• La Niña Salvaje: ya no pide permiso. Se honra. Se expresa. Se prioriza.
Cada entrega será un viaje.
De sombra a luz.
De repetición a conciencia.
De máscara a esencia.
No intentes encajar en uno solo.
Tu alma es múltiple.
Y el propósito no es ser perfecto,
sino estar disponible para tu propia evolución.
¿Cómo usar esta serie?
• Léela como espejo.
• Reconócete sin juicio.
• Escribe, medita, siente.
• Y si algo duele, no huyas: ahí está la puerta.
Porque cuando un arquetipo muere…
no estás perdiendo una parte de ti.
Estás haciendo espacio para tu versión más verdadera.
¿Empezamos?
Próximo episodio:
👉 El Guerrero Herido → El Guerrero Consciente
Deja un comentario